Iraskia eta Bilbea

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En el mundo de la alta costura, se conoce la gran pericia de Cristóbal Balenciaga por esculpir los tejidos, a fin de llevar a cabo sus arquitectónicas ensoñaciones que iban más allá de lo que en su época, aquellos daban de sí. Las limitaciones de las características físicas de las telas existentes en el mercado imposibilitaban la realización de determinados diseños que quedaban apartado de sus colecciones para pasar a poblar solamente la mente y los bocetos del artista. Pero el tesón de este Grand Couturier, le impulsó a desplazar los límites de la materia y considerar en estrecha colaboración con la empresa suiza Abraham Ltd. la creación de nuevos tejidos, que sin prescindir de la ligereza y brillantez de las sedas, le proporcionasen esa firmeza escultural que el siempre soñaba.
Necesitaba algo liviano y altamente resistente que se prestara a la creación de formas arquitectónicas. La respuesta a esta necesidad, llegó con éxito tras un proceso de investigación y desarrollo, que abocó en la consecución de un textil al que bautizaron con el nombre de Gazaar. Este, le permitió crear volúmenes hasta lograr formas imposibles harta aquel momento y se concretó en las colecciones que presentó a lo largo de los años 60, convirtiéndose en imagen de marca hasta nuestros días. Formas trapezoides, imposibles abullonados con aparente alma de aluminio y demás, caracterizaron vestidos de novia y extraordinarios ropajes femeninos, que de no ser por su obstinación nunca habrían salido a la luz. Ese Gazaar de urdimbre y trama de seda y lana, estaba hecho a base de hilos dobles trenzados y dobles torsiones, sobre un esquema de ligamento parecido al del tejido liso.
Para avanzar y sofisticar sus diseños Balenciaga tuvo que retroceder en el tiempo hasta volver al tejido más básico y común, para revolucionar el mundo de la alta costura. En los orígenes del telar donde sencillamente se alternan en el bastidor los hilos retorcidos de varios cabos, alternándose por encima y por debajo de la urdimbre, supo encontrar su futuro, aunando como en muchos otros aspectos, tradición y modernidad al mismo tiempo.

Con el el taller Irazkia eta Bilbea / Urdimbre y Trama, que realizamos en el Museo Cristóbal Balenciaga este mes de septiembre, tratamos de hacer zoom en la estructura íntima de la materia textil. Elaborando nuestras creaciones a base de tramas que nos revelaron la manera de los entrelazamientos de las hebras, el modo en que flotan unas sobre otras produciendo variaciones en los tejidos. Fuimos conscientes de las tensiones que ha de soportar la urdimbre en los bastidores durante el proceso de tejido y la necesidad de contar con materiales fuertes y resistentes para la confección. Pero sobre todo nos divertimos creando nuestros vestidos que hicieron las delicias de las familias que nos acompañaron en este taller, ¡mila esker denoi!.


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