Cursos 2018-19!!



Del 3 al 24 de septiembre, abrimos el plazo de inscripción para los cursos anuales 2018-19 de arquitectura con niñ@s, que comenzarán en el mes de octubre en Donosti. Un año más nos embarcamos en este viaje, donde una vez por semana a través de una serie de 33 talleres progresivos, conoceremos nuestro entorno construido y natural. Hablaremos sobre arquitectura a través de otras artes como los son la pintura, la fotografía o la música... Mediante el juego, el dibujo o la construcción de maquetas a escala, descubriremos nuevas perspectivas y nuevas formas de observar el mundo que nos rodea.
Y para los que estéis en Bilbao, en octubre también comenzará el Laboratorio de Arquitectura, que llevamos impartiendo desde el año 2012 en el Museo Guggenheim, más información aquí.
Os recordamos que nuestra casa de ratones, es pequeñita por lo que las plazas son muy reducidas! Este año quizás haya novedades que pronto desvelaremos :) Vienen tiempos de cambio en Maushaus y nuestra pequeña caravana vuelve a emprender el camino...
Os esperamos a tod@s, hasta muy pronto!!

by maushaus with love 2009, edificio de la Equitativa en SS de fondo
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Banbalinen artean!

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Este verano, además de los talleres de "Materia", hemos vuelto a colaborar con la Jornada Infantil de la Quincena Musical de San Sebastián con el taller "Banbalinen Artean"/ "Entre Bambalinas". Un agosto más, hemos tenido el enorme placer de tomar y conquistar el espacio del flamante Foyer del Teatro Victoria Eugenia, transformándolo temporalmente en una escenografía de ópera. En esta ocasión, hemos contado con la ayuda de los artífices de las dos obras que se iban a representar a continuación, la Escolanía del Coro Easo y la Fundación EmaúsEn esta jornada infantil, tuvimos la suerte de asistir al estreno de estas dos obras de ópera infantil producidas por la Qincena Musical: “Los cantos del mar” de R. Calmel y “La maestra de escuela” de G.P. Telemann. Una puesta en escena encargada por el festival, y realizada con materiales reciclados en el marco de QM verde, una creación realizada por niñ@s y para niñ@s.
"Los cantos del mar", nos traslada a entornos de playas y mares, de estrellas, peces y pescadores, de ciudades y sus habitantes, mientras que "La maestra de escuela” nos sitúa en uno de esos espacios para el disfrute que son las Escuelas de Música donde un coro alegre de niños se esfuerza ante un repertorio trufado de latinismos y repitiendo a una vigorosa maestra, que intenta coordinar su canto de un modo regio.

En este taller de escenografía, tratamos de adquirir conocimientos que nos permitiesen conocer algunos de los aspectos que contenían los dos relatos, procurando no desvelar el desenlace de que verían a continuación. Contextualizamos a los participantes en los dos entornos tan diferentes, y recreamos el espacio en el que nos situamos, jugando con los elementos que caracterizaban las dos escenografías que posteriormente verían. Comenzamos por el atrezzo personal, convirtiéndonos en marineros y pescadores de estrellas. Manipulamos las redes para saltar con ellas, jugamos a convertirnos en un pez gigante, mientras las olas batían con fuerza. En la segunda escena, dominada por el mundo de cartón, con sus cajas de diferentes tamaños, jugamos a crear diferentes configuraciones de aula, con un fondo deconstruido de celosía de cajas. El tiempo pasó rápido, y finalizamos el taller escondiéndonos en las cajas para sorpresa final para las amas y los aitas.

Para solucionar el reto de presentar en un espacio dos escenas tan diferentes, enfocamos el foyer, primeramente en sentido transversal, para interpretar la didáctica de "El canto del mar", donde la balaustrada hacía de borda de barco, para pescar y colgar redes, y en sentido longitudinal, conquistando toda la sala, el mundo de cartón para "La maestra de escuela". El cruce de ambas, en el centro de la sala, quedó marcado con un móvil de pájaros que conquistaba el cenit en oposición a la altura más baja que quedó como un fondo submarino lleno de estrellas. 

Queremos agradecer a la Quincena Musical, por confiar de nuevo en nuestro trabajo y a la Fundación Emaús, por el magnífico trabajo que realiza, por su generosa colaboración material y humana, que han hecho posible las dos obras. Pero sobre todo felicitar y agradecer a Gorka Miranda, director musical e ideador de esta fantástica producción, y a la gran Mafalda Saloio, directora de escena y escenógrafa, autora de los dos ambientes que pudimos disfrutar, creadores ambos, de una sinergia que ha hecho de lo humano el valor más importante en estas piezas operísticas.

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Materia_Quincena Musical


Con los talleres "Materia", durante este mes de agosto, hemos brindado un homenaje a la obra del pintor Juan Luis Goenaga, autor de la magnífica estampa del cartel de la Quincena Musical de este año 2018, a través de la elaboración colectiva, de tres lienzos de gran formato, con niñas y niños de diversas localidades guipuzcoanas.
La obra del maestro tiene siempre a la materia como un elemento fundamental, que él sabe explorar y dirigir, y con la se expresa con acierto a cada lienzo. Cada uno de ellos es como un viaje aventurero, donde se conoce el punto de partida y no tanto el destino final al que se va llegando y equilibrando! Este modus operandi, conecta mucho con la manera intuitiva de adentrarse en el color que tenemos en la infancia, y  que ayudados por una buena secuencia en los procesos de trabajo y libres de una intervención de los adultos, nos llevan casi siempre a unos resultados plásticos inimaginables!
Antes de abordar cada gran lienzo, y a la manera en que las inventoras del arte parietal hiciesen en algunas cuevas Argentinas, tratamos de vincularnos colectivamente en torno a un pequeño ritual iniciático, donde cada participante plasmase su presencia con color y forma, dando pie a un mural de manos, de connotaciones tribales y grupales, que a la par de servir para soltar la timidez inicial, nos aproximó a las materias coloreadas con las que habríamos de operar después.
La obra de referencia de Goenaga, es muy efectiva en la expresión de los trazos del lienzo y es muy abundante en materia y color. Traduce al contemplarse su gusto por lo esbozado, y transmite el gran valor que tienen la textura, el azar y la mancha, para transportarnos automáticamente a un paisaje abstracto de monte, lleno de sugerentes luces y sombras. Es una obra muy orgánica que expresa un orden de la naturaleza del que no podemos escapar, bien porque formamos parte de ella y la vemos, bien porque el autor, como en un intento de regreso a la caverna, consigue con sus manos acercarnos a los seres de la naturaleza. Su obra subsana el paradójico efecto que tuvieron nuestros primeros trazos paleolíticos en el periodo magdaleniense. Intentando aproximarnos a estos seres, representándolos fielmente, nos distanciamos de ellos, del mismo modo que, como pasó con la música y habla, o con el arte y la danza, nos hicimos más humanos y menos primarios.


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Así pues, para garantizar esa espontaneidad de gesto, en nuestra trilogía informalista a Goenaga, hizo curiosamente falta la introducción de una sola ley para funcionar libremente. Una estricta regla en apariencia: no realizar formas concretas al iniciar los esbozos con los carbones sobre el gran lienzo. Una pauta que nos restringía pero que nos abría la puerta al disfrute, trayendo gestualidad y verdadero movimiento a los trazos de las 3 pinturas. En lugar de comenzar nuestra pintura por un significado concreto, a partir de un momento, dejamos que pensasen nuestras manos y pies por nosotros, fluyendo casi de manera animal por entre la materia, para ir construyendo los signos que alcanzarían el sentido, con el título final. La secuencia de trabajo fue sencilla, imprimamos los tableros para convertir la madera en lienzo, esbozamos con carbones las líneas base, creamos sobre ellas con masa las formas y las texturas dejándonos llevar por las manos, y por último, sustituyendo los habituales pinceles, por piedras plumas, estopa y palos, aplicamos las mezclas de óxidos coloridos para pintar la superficie asegurando espacios para respirar. Por fin, con las últimas correcciones, dimos fin al arte colectivo. Sólo quedaba observarlo y hacer una lectura del gran lienzo (1200x2700mm) para establecer el arriba y abajo del asunto, resignificar los trazos en símbolos, y dar con un título acorde a las formas. 
Aprendimos durante todo el trabajo, de la importancia de tomar por momentos distancia al lienzo y de salirnos unos instantes del espacio pictórico para su correcta observación. De disfrutar, de como movernos por el lienzo sin enclavarnos en un solo punto rotando posiciones, y de no perder nunca la perspectiva general de nuestro paisaje durante la creación. Y sobre todo, de la importancia de saber mensurar las cantidades de color en su puesta en escena sobre el lienzo abstracto. En este arte grotesco de tintes paleolíticos, cuando se toma distancia y se propone el título, sorprendentemente se redibuja el espacio con el significado propio de sus símbolos. Los vacíos y los llenos adquieren valor propio y visualizamos algo que una vez entendido es difícil de eludir. Nosotros además, como recuerdo del taller, fragmentamos la pintura en 27 partes. Donde cada trozo tenía a pesar de sus caóticas formas, un título propio, siendo claramente para los niños y niñas, parte integrante de un todo. Como piezas de un pizzle de paisaje, pero con entidad autónoma. 
Afortunadamente, tuvimos en una de las intervenciones en Zumaia, la suerte de contar con la presencia de Juan Luis Goenaga, al que agradecemos que, desde una posición respetuosa y placentera con el trabajo de los pequeños, estuviera bien atento a cada paso que dimos, ayudándonos a solventar cada pequeño escollo con que nos encontramos en el camino, aportando soluciones al momento, como cuando en un instante nuestros carbones de barbacoa no pintaban mucho y él supo sustituirlos por sus propios carbones que siempre tiene a mano!


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Pues bien, de la misma manera que Juan Luis, brinda su mirada a la naturaleza que le rodea, y de la que extrae su cotidiana inspiración y musicalidad, sin intelectualizar el hecho pictórico, nos hemos adentrado con nuestras manos en el espacio sacro de la pintura, aquel que comenzó en las cavernas de Ekain, y al que como dice el autor: "podemos cada uno aportar algo más". De esta manera intuitiva, nuestra pintura colectiva se ha podido expresar con sustancias empastadas sobre bases densas, con pigmentos tierra y colores que recuerdan a gotas, aire, fuego, hierba, ramas o raíces.

Hemos tratado lo concreto de lo abstracto y nos hemos dejado llevar por la musicalidad y el color en la celebración didáctica que nos aguarda en la naturaleza viva de nuestro entorno.

Con estas palabras además, queremos agradecer a la organización de la Quincena Musical y a las familias, por confiar en nuestro trabajo, y a todas las instituciones colaboradoras, que amablemente nos habéis hecho un hueco en vuestras instalaciones, y os habéis dejado "manchar" con la fabulosa materia colorista de las manos y pies de los pequeños participantes que se han acercado estos días. Mila esker denoi!

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SummerCamps 2018!


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El pasado mes de julio (como ya es tradición), dedicamos una o dos semanas a los campamentos matinales de verano en Maushaus. Este año, no del todo acompañados por el clima, hemos disfrutado de actividades al interior y exterior de nuestro pequeño taller. 
El primer día, comenzamos con la siempre grata observación de la naturaleza y la construcción en maqueta de una casa en el árbol, como gran sueño de todo constructor del bosque. Nos fijamos en la forma, porte y ramas de este habitante natural, como estructura de una pequeña cabaña en altura, para después salir al exterior, y disfrutar de la habitual lectura al aire libre bajo la sombra de nuestras construcciones efímeras de escala mayor.
La semana continuó con más cambios de escala, que nos gustan mucho! Inspirados por el ejercicio "Shukushaku Wakuwaku" de la revista Amag!, a lo Alicia en el País de las Maravillas, fuimos pequeños y grandes a la vez, para convertirnos en edificios de nuestra particular ciudad andante.
Y a mitad de semana, con el sol de nuestra parte, salimos al parque para dibujar y recoger pequeños tesoros de la naturaleza, y plasmarlos mediante la técnica de la cianotipia. Luz, contornos, sombras, proyecciones... estuvimos maravillados con la magia de la fotografía a través de la luz del sol!
La semana iba llegando a su fin, y no podíamos dejar de dedicar una sesión a los materiales y a las formas. Mezclamos masas de hormigón, con diferentes moldes, probando así la plasticidad de este material; construimos estructuras trianguladas, teleféricos transportadores, torres y  pirámides,...

Muchas gracias summercampers, de nuevo lo hemos pasado cañón, (como diría aquel...) Mucho sol, mucha diversión y buen verano, que todavía queda!! Hasta muy pronto!


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