En la lengua nipona actual, existe un verbo cuya fonética establece
una bella relación de homonimia, entre el acto de dibujar y el arte de
escribir. El término Kaku, no hace distinción alguna entre estos dos
fenómenos de la sensibilidad ejecutados con pincel. Dibujar y escribir
suenan igual al oído y sus rastros se entremezclan habitualmente en el
espacio del papel, sin establecer una jerarquía clara a los ojos del
espectador.
Occidente también vivió una época en que la realidad que rodeaba a
sus habitantes fue representada con dibujos. Estos ideogramas complejos,
fueron paulatinamente evolucionando y abstrayendo sus formas hacia los
sistemas de alfabetos, y el dibujo y la escritura, tomaron distintos
caminos y herramientas.
Sin embargo, quedan aún espacios claros de confluencia y de
convivencia, para el grafito y las tintas, en los planos de arquitectura
que utilizan minas blandas y claras tipografías, para afrontar sobre
todo al principio, la complejidad de los proyectos, mediante esbozos y
notas al pie.
El caso de las planimetrías de la arquitecta Carme Pinós es una
muestra clara, de ese juego compositivo de la comunicación visual, donde
las letras de geometrías claras se incorporan con naturalidad a los
dibujos orgánicos de sus plantas y secciones, invitándonos a girar los
planos o a mover la cabeza para captar las ideas grafiadas.
En la serie de talleres 'Marraketak/Trazados' que hemos tenido la oportunidad de impartir durante la tercera Bienal de Arquitectura de Euskadi Mugak, inspirándonos en la exposición de la obra de Carme Pinós que acoge el IAE y, como en
el Kaku japonés, tipografía y dibujo se fundieron en un único e
indiferenciado conjunto de signos.
El dibujo de arquitectura es todavía hoy una herramienta capaz de
aunar en discreta armonía y coherencia, las trazas de las formas, con
las letras dibujadas en los primeros planos. La comunicación gráfica de
estos sistemas de representación de la arquitectura necesita de unos y
de otros para expresarse y captar la atención del espectador, fijando su
mirada al papel.
A través de estos talleres, hemos querido acercar la obra y ampliar la mirada de mayores y pequeños a la singular
sensibilidad tipográfica de Carme Pinos. De este modo y a partir de
juegos con las geometrías de los tipos y las formas de las palabras,
tratatamos de asimilar tipografía y dibujo en un mismo espacio
compositivo para acabar de dibujar con letras o relatar nuestras propias
historias mediante dibujo. De la maqueta al dibujo y del dibujo al plano, con su conjunto de letras y trazados.
Desde aquí, agradecemos infinitamente todas las familias y participantes, que como siempre decimos, sin vosotr*s nada de esto hubiese ocurrido! Muchas gracias también al Departamento de Planificación Territorial, Vivienda y Transporte de Gobierno Vasco y al Insituto de Arquitectura de Euskadi por su apoyo y colaboración en el desarrollo de esta actividad.
¡Hasta la próxima Bienal!
> + fotografías de los talleres familiares aquí
> + fotografías de los talleres infantiles aquí
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