> HFG+Braun_Mugak2019

Foto by Bigara "Arte&Diseinu" STM > ver + fotos aquí
Con motivo de la exposición "Diseño de sistemas: La Escuela de Ulm y la compañía Braun", organizada en la sede central de la Bienal de Arquitectura Mugak, el Instituto de Arquitectura de Euskadi (EAI-IAE) y en San Telmo Museoa, hemos mediado con las familias a través de una serie de talleres para acercarnos al mundo del diseño y de los sistemas (mobiliario, comunicación visual, construcción...) que se desarrollaron en esta escuela alemana, desde 1953 hasta 1968.
Escuela heredera de la Bauhaus en sus albores, quiso democratizar y moralizar y civilizar el diseño, con su "gutte form", para  armonizar la tecnología y la cultura contemporánea y encontrarle un lugar apropiado entre las personas. Basándose en diseños y mensajes simples, auto-limitándose a un pequeño set de colores y materiales, en su paleta de elementos visuales, apoyándose a veces en el arte, otras en la ciencia, los diseñadores de la HfG de Ulm, lograron transmitir a la sociedad sus mensajes y contenidos, rápida e inequívocamente trabajando siempre desde el diseño de los sistemas. En estas exposiciones podemos ver objetos que fueron creados hace más de 60 años y que destacan todavía por su marcada radicalidad racional, elegancia y su austera modernidad, y que hoy a simple golpe vista, nos hacen reparar en toda la herencia que dejaron en nuestro entorno cotidiano o incluso su vigencia. La trascendencia y precisión de los sistemas de comunicación visual, que nos facilitan el tránsito casi intuitivo por la ciudad, la de los sistemas de transporte aéreos extendidos a otros ámbitos, en forma de vajillas apilables, sillas,...o la de la propia arquitectura, entendida como un sistema de sistemas, es tal, que cuesta imaginar ya, un mundo desprovisto de lo que estos equipos de diseñadores llegaron a dibujar y realizar. El éxito de los sistemas, está en la flexibilidad que ofrecen al usuario, en relación con el tiempo. La ágil modernidad y la variabilidad permanente de nuestras condiciones vitales, pusieron de manifiesto, en los años 50, el éxito de estos productos útiles, y el valor intrínseco de estos nuevos objetos acordes a las necesidades cambiantes del público.


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Gracias al trabajo conciliador de l@s comisari@s, Neus Moyano y Eduardo Zuaznabar, la didáctica de la primera sesión con familias, tuvo la extraordinaria suerte de contar con la reunión por primera vez en una misma sala, de multitud de objetos diseñados por la HfG de Ulm y de los diseños de la compañia Braun. La muestra pasa desde enseñarnos los resultados de los ejercicios sin fin último, de los estudiantes y maestros del curso de iniciación, hasta los estudios y diseño de sistemas exitosos con empresas, ya desde su primera colaboración con Otl Aicher, en la redefinición integral de la compañía, hasta los diseños últimos de objetos alta fidelidad, de Dieter Rams. Diseños informáticos, diseños de comunicación visual, diseño de sistemas de mobiliario, sistemas de color,...less but better y el Ulm ideal, a través de una bella serie de objetos ordenados cronológicamente y dispuestos a sacar los colores a los mejores diseñadores de Silicon Valley!. Comenzamos pues una animada visita a sala pertrechados con retículas transparentes de 10x10 milimetradas, y algunos objetos cotidianos como tazas apilables, discos de vinilo, juegos de encaje de madera, una minipimer, un mechero o un reloj de braun... para comprobar de una parte, la exactitud métrica y la precisión en la composición de esos objetos y herramientas, creados para el entendimiento y manipulación intuituvas de nuestras manos. Y de otra parte poder llegar a tocar objetos en sala, sin poner los seguros a funcionar, dada la necesidad infantil sobre todo, de tocar aquellos objetos que están expuestos o están siendo explicados.
De vuelta al laboratorio de didáctica, la experiencia comenzó con un ejercicio de color para calentar al grupo. Sobre la retícula de 10x10 y en base a triángulos de cartulina de colores, mediante el empleo de la rueda de color, fuimos eligiendo la predominancia de los tonos de color de nuestra composición colectiva. Complementarios directos, triadas de color,... fueron las razones para acotar el azar y armonizar nuestro espacio de color. La segunda parte de estas tardes lluviosas de noviembre, se enfocó al diseño, mediante la creación de la carcasa exterior de un hipotético objeto de uso audiovisual. La comunicación visual del objeto, el rigor en la precisión de la colocación de sus escasos elementos en juego, su gama cromática,los logos, las typos, los diámetros y demás parámetros de sus elementos y botoneras, que se tomaron bien en cuenta, pusieron de manifiesto, que a mayor problemática considerada por los agentes participantes y mayor reflexión en equipo, los objetos resueltos cobraban mayor verosimilitud y veracidad sus discursos en su exposición. Este taller se repitió semanas después con parecidos resultados, de manera que pudimos completar el mural en forma de banderola, de dos cuadrados, a lo Otl Aicher y volvimos a conocer el futuro de los dispositivos audiovisuales, de la mano de los más pequeños.


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El segundo taller para la continuación arquitectónica de "Diseño de sistemas", para la Bienal de arquitectura Mugak en el Instituto de Arquitectura de Euskadi, se basó igualmente en una doble dinámica, colectiva al inicio, y en reflexión familiar o individual después, pero enfocada a la parte más arquitectónica de la exposición que aquí continua, o como dirían en la propia escuela de Ulm, a la parte de la construcción, y en concreto, a la prefabricación de módulos.
Una pequeña visita para conocer los contenidos de primera mano, sirvió de inducción al taller que tuvo lugar el día 7 de diciembre en la sala laboratorio de didáctica. Para la puesta en práctica de la dinámica grupal, diseñamos y prototipamos un juego de construcción en base a módulos de madera tripartitos, que estampados en tinta sobre sus caras nos ofrecían ventanas barandillas y puertas. Por supuesto, no esperábamos que los más pequeños se dedicasen a completar y colocar paquetes de tres en tres, módulo con módulo hasta racionalmente completar el set de piezas, sin embargo la sorpresa vino de otro lado. Como si contasen con una capacidad telepática para acordar en sus conversaciones internas un acuerdo, las niñas y niños fueron disponiendo las infinitas piezas en estricto silencio. Un concentrado, respetuoso y amable silencio compartido, en forma de juego serio que resultó sorprendente hasta para sus más allegados!
Retirándonos para tomar perspectiva de lo hecho, cada familia pasó después a un ejercicio de forma, sobre mesa, a partir de las enseñanzas de curso preliminar de Joseph Albers, para la escuela de Ulm. Se trató de manipulación abstracta con el papel, de modo similar al origami, pero nosotras buscando curvas en el cuadrado de papel, siempre sin un fin último, experimentando con las manos, como ya hiciere en los cursos de iniciación de la Bauhaus. Los pliegues y repliegues, a derecha e izquierda, para hacer más reversibles a las formas de papel, produjeron infinidad de pliegues distintos que representaron y distinguieron de algún a los participantes.
Y para concluir, del mismo modo, pero en versión reducida en escala y número de piezas, se repartió una docena de módulos por grupo participante, así como un txikiset de estampación, con ventanas y puertas a escala, para generar espacios colectivos, en una reflexión arquitectónica, y el reto de diseñar o generar una miniescuela en familia. Nuevamente la respuesta de las y los participantes, fue sorprendente en el sentido positivo término, no sólo por su animosidad, humor y generosidad, sino también por la concepción de sus propuestas arquitectónicas y la diversidad de formas que poblaron el taller partiendo de un mismo juego. Gracias a tod@s por asistir. Muy buena semana!!

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> Hitzak / Quincena Musical


Allá por los albores del pasado siglo, nace en Europa un estilo anti-artístico, a modo de provocación contra el orden establecido en la posguerra mundial, llamado Dadá. El fundamento de este movimiento anti-burgués era bien claro, si todas las atrocidades cometidas durante el conflicto bélico surgieron de cabezas pensantes, había llegado el momento de reaccionar de manera artística dejando de lado lo razonable para tomar distancia crítica respecto de lo sucedido, y manifestarse colectivamente en torno a la sinrazón para la producción de una obra burlona y carente de significado aparente, alumbrando así un nuevo arte más visceral y sin sentido cabal, que tuvo su público en el famoso Cabaret Voltaire, donde habitualmente se reunieron un público sorprendido y varios de los artistas adscritos al manifiesto dadaísta. La deriva bélica del siglo XX y la migración de artistas europeos al exilio americano, que no abandonan su producción, tuvo un fuerte impacto en los círculos artísticos al otro lado del océano, que comienzan a empaparse del absurdo de este nuevo estilo, llegando a calar en las entrañas de artistas de todo género y condición.Más adelante y en concreto tratando ya el aspecto musical de la creación nos gustaría destacar la obra de algunos músicos como John Cage, Philip Glass, Merce Cunningham, Steve Reich, Fluxus,... como impulsores de y continuadores de la performatividad dadaísta creando piezas musicales de corte más libre y azaroso, de lo que venía siendo la ortodoxia de los compositores clásicos en la época. Así pues, piezas icónicas tales como “Sixty-two mesoistic Re Merce Cunningham”, para voz sin acompañamiento usando micrófono, rompen la sintaxis y los tempos, para liberar nuevas cadencias más expresivas para los textos y sus estructuras vocales, en orden a una experimentación que parece no cesar en algunos ámbitos estéticos herederos directos de Dadá.
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De este modo llegamos a la obra de Itziar Okariz, que ilumina el cartel de esta nueva edición de la Quincena Musical, donde la transcripción de una performance entre dos artistas a coro, recitando serialmente frases hasta su coincidencia, sin que al principio tenga aparentemente sentido para el o la espectadora, va tomando forma y cuerpo a medida que avanzan las voces de ambos artistas, condensándose finalmente en un bello entrecruzamiento de palabras a modo de partitura vocal.En la serie de talleres "Hitzak"/"Palabras", interpretamos el cartel haciendo referencia a los palíndromos y su juego de lectura simétrica, elaborando colectivamente un mural de palabras. A la manera de Itziar Okariz, tratamos de acompasar los sonidos de las palabras, mediante la transcripción entrecruzada, obteniendo en color morado - con la incorporación del color azul y rojo - una imagen gráfica de la coincidencia de las palabras.
En un segundo ejercicio, realizamos un poema mesoístico, con las letras de nuestros nombres y las palabras sugeridas, que a modo también de partitura vocal interpretamos sin complejos!
Agradecemos ahora como siempre, a la organización de Quincena Musical, así como a Museo San Telmo, al CBA de Irún, y a la sala Oxford en Zumaia, por acogernos tan amablemente. ¡Hasta muy pronto!

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> Materia_Quincena Musical


Con los talleres "Materia", durante este mes de agosto, hemos brindado un homenaje a la obra del pintor Juan Luis Goenaga, autor de la magnífica estampa del cartel de la Quincena Musical de este año 2018, a través de la elaboración colectiva, de tres lienzos de gran formato, con niñas y niños de diversas localidades guipuzcoanas.
La obra del maestro tiene siempre a la materia como un elemento fundamental, que él sabe explorar y dirigir, y con la se expresa con acierto a cada lienzo. Cada uno de ellos es como un viaje aventurero, donde se conoce el punto de partida y no tanto el destino final al que se va llegando y equilibrando! Este modus operandi, conecta mucho con la manera intuitiva de adentrarse en el color que tenemos en la infancia, y  que ayudados por una buena secuencia en los procesos de trabajo y libres de una intervención de los adultos, nos llevan casi siempre a unos resultados plásticos inimaginables!
Antes de abordar cada gran lienzo, y a la manera en que las inventoras del arte parietal hiciesen en algunas cuevas Argentinas, tratamos de vincularnos colectivamente en torno a un pequeño ritual iniciático, donde cada participante plasmase su presencia con color y forma, dando pie a un mural de manos, de connotaciones tribales y grupales, que a la par de servir para soltar la timidez inicial, nos aproximó a las materias coloreadas con las que habríamos de operar después.
La obra de referencia de Goenaga, es muy efectiva en la expresión de los trazos del lienzo y es muy abundante en materia y color. Traduce al contemplarse su gusto por lo esbozado, y transmite el gran valor que tienen la textura, el azar y la mancha, para transportarnos automáticamente a un paisaje abstracto de monte, lleno de sugerentes luces y sombras. Es una obra muy orgánica que expresa un orden de la naturaleza del que no podemos escapar, bien porque formamos parte de ella y la vemos, bien porque el autor, como en un intento de regreso a la caverna, consigue con sus manos acercarnos a los seres de la naturaleza. Su obra subsana el paradójico efecto que tuvieron nuestros primeros trazos paleolíticos en el periodo magdaleniense. Intentando aproximarnos a estos seres, representándolos fielmente, nos distanciamos de ellos, del mismo modo que, como pasó con la música y habla, o con el arte y la danza, nos hicimos más humanos y menos primarios.


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Así pues, para garantizar esa espontaneidad de gesto, en nuestra trilogía informalista a Goenaga, hizo curiosamente falta la introducción de una sola ley para funcionar libremente. Una estricta regla en apariencia: no realizar formas concretas al iniciar los esbozos con los carbones sobre el gran lienzo. Una pauta que nos restringía pero que nos abría la puerta al disfrute, trayendo gestualidad y verdadero movimiento a los trazos de las 3 pinturas. En lugar de comenzar nuestra pintura por un significado concreto, a partir de un momento, dejamos que pensasen nuestras manos y pies por nosotros, fluyendo casi de manera animal por entre la materia, para ir construyendo los signos que alcanzarían el sentido, con el título final. La secuencia de trabajo fue sencilla, imprimamos los tableros para convertir la madera en lienzo, esbozamos con carbones las líneas base, creamos sobre ellas con masa las formas y las texturas dejándonos llevar por las manos, y por último, sustituyendo los habituales pinceles, por piedras plumas, estopa y palos, aplicamos las mezclas de óxidos coloridos para pintar la superficie asegurando espacios para respirar. Por fin, con las últimas correcciones, dimos fin al arte colectivo. Sólo quedaba observarlo y hacer una lectura del gran lienzo (1200x2700mm) para establecer el arriba y abajo del asunto, resignificar los trazos en símbolos, y dar con un título acorde a las formas. 
Aprendimos durante todo el trabajo, de la importancia de tomar por momentos distancia al lienzo y de salirnos unos instantes del espacio pictórico para su correcta observación. De disfrutar, de como movernos por el lienzo sin enclavarnos en un solo punto rotando posiciones, y de no perder nunca la perspectiva general de nuestro paisaje durante la creación. Y sobre todo, de la importancia de saber mensurar las cantidades de color en su puesta en escena sobre el lienzo abstracto. En este arte grotesco de tintes paleolíticos, cuando se toma distancia y se propone el título, sorprendentemente se redibuja el espacio con el significado propio de sus símbolos. Los vacíos y los llenos adquieren valor propio y visualizamos algo que una vez entendido es difícil de eludir. Nosotros además, como recuerdo del taller, fragmentamos la pintura en 27 partes. Donde cada trozo tenía a pesar de sus caóticas formas, un título propio, siendo claramente para los niños y niñas, parte integrante de un todo. Como piezas de un pizzle de paisaje, pero con entidad autónoma. 
Afortunadamente, tuvimos en una de las intervenciones en Zumaia, la suerte de contar con la presencia de Juan Luis Goenaga, al que agradecemos que, desde una posición respetuosa y placentera con el trabajo de los pequeños, estuviera bien atento a cada paso que dimos, ayudándonos a solventar cada pequeño escollo con que nos encontramos en el camino, aportando soluciones al momento, como cuando en un instante nuestros carbones de barbacoa no pintaban mucho y él supo sustituirlos por sus propios carbones que siempre tiene a mano!


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Pues bien, de la misma manera que Juan Luis, brinda su mirada a la naturaleza que le rodea, y de la que extrae su cotidiana inspiración y musicalidad, sin intelectualizar el hecho pictórico, nos hemos adentrado con nuestras manos en el espacio sacro de la pintura, aquel que comenzó en las cavernas de Ekain, y al que como dice el autor: "podemos cada uno aportar algo más". De esta manera intuitiva, nuestra pintura colectiva se ha podido expresar con sustancias empastadas sobre bases densas, con pigmentos tierra y colores que recuerdan a gotas, aire, fuego, hierba, ramas o raíces.

Hemos tratado lo concreto de lo abstracto y nos hemos dejado llevar por la musicalidad y el color en la celebración didáctica que nos aguarda en la naturaleza viva de nuestro entorno.

Con estas palabras además, queremos agradecer a la organización de la Quincena Musical y a las familias, por confiar en nuestro trabajo, y a todas las instituciones colaboradoras, que amablemente nos habéis hecho un hueco en vuestras instalaciones, y os habéis dejado "manchar" con la fabulosa materia colorista de las manos y pies de los pequeños participantes que se han acercado estos días. Mila esker denoi!

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