Civican_Invierno 2019!

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Este invierno, que recién acaba, hemos vuelto a tener el placer de volver a Civican-Pamplona, para impartir una serie de talleres familiares, donde acercamos a los más pequeños y sus familias, a conceptos de arquitectura nómada, y sobre todo de arquitectura en armonía con la naturaleza. 

Experimentamos la satisfacción y la emoción de la vida en el tipi, imaginamos las verdes praderas de hierba, pensamos en los diferentes asentamientos humanos de cualquiera de los climas extremos, haya arena, hielo o barro... allá donde nos ofrece la naturaleza un espacio, hemos estado y estamos los humanos. 

La alegría de experimentar algo como el habitar, está en la propia mente, de modo que podemos sentir el gozo intentando hacer cosas de forma sencilla. En estos talleres, concentramos los esfuerzos, en entender la geometría básica de esas formas económicas de construcción, en los límites de lo humanamente posible: semiesferas polares, conos de las praderas, cilindros mongoles, prismas del desierto... así como la asociación grupal de dichos hogares.

Las tribus indias de América, a diferencia de nosotros, sentían que la tierra bajo sus pies no les pertenecía, sino que más bien ellos pertenecían a la tierra. Su arquitectura es ligera y textil, ya que se han de mover libres por el territorio en busca de comida. Así, en el taller "Pertenecemos a la tierra", propusimos el juego de construcción de tipis indios para formar un poblado.

También los inuits se mueven libremente por el continente helado, en busca de alimentos para la supervivencia. Ellos no conocen las fronteras geopolíticas y viven en pequeñas agrupaciones familiares. Para trasladarnos a aquellos parajes, en el taller "Somos Inuits" construimos un pequeño iglú en miniatura, para después entre tod@s, levantar uno a escala 1/1 donde disfrutar a lo Pingu!

Por último, en marzo, en el taller "Casas de Fieltro" conocimos la arquitectura textil de las Yurtas. En la Edad Media, la vida nómada de los mongoles obligó a que tuvieran una vivienda con capacidad de ser montada y desmontada para sus constantes desplazamientos. Desde ese momento se ha venido usando hasta hoy en día. Vistas desde el exterior, las yurtas nos muestran sus coloristas puertas como única seña de identidad familiar. Y así lo hicimos nosotros, ayudados por medio de materiales sencillos construimos un pradera poblada de yurtas.
Y hasta aquí la crónica familias. Nos vemos de nuevo en mayo. Hasta muy pronto y... ¡felices vacaciones de primavera!

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