> Lotura / Chillida Leku

 

Lotura  es un programa educativo desarrollado con el apoyo de la Fundación 'La Caixa' a través de CaixaBank y la Fundación Eduardo Chillida – Pilar Belzunce, que busca crear un vínculo afectivo entre el museo Chillida Leku y las entidades que trabajan con personas en riesgo de exclusión social y convertirlo en un espacio de referencia al que acudir y hallarse cómodas. Lotura es un espacio de encuentro, de aprendizaje y de experimentación. Las personas que participan en el programa tienen la posibilidad de acercarse al arte, de conocer el trabajo de Eduardo Chillida y el lugar que alberga su legado, pero también podueden familiarizarse y experimentar con diferentes disciplinas artísticas de la mano de artistas y creadores locales.

 

Maushaus forma parte del grupo de artistas locales que tienen el placer y el honor de impartir parte de las sesiones, junto con Itziar Insausti especializada en terapia forestal, la fotógrafa Nagore Legarreta, la coreógrafa Myriam Pérez y el escultor Aitor Ruiz de Eguino.

 

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En nuestras sesiones hemos trabajado el concepto del vacío como material imprescindible dentro de las herramientas del escultor. ¿Qué te parece a ti? ¿qué es más importante, la forma de una botella o el vacío que encierra?, ¿quizás ambos? Y ¿en una casa?, y ¿en una escultura de Eduardo Chillida?

Todas y todos conocemos la existencia de lo útil en los objetos, pero pocos prestamos atención a la utilidad de la inexistencia, o estimamos poco la dignidad de sus vacíos. Están a nuestro alrededor e incluso en nuestro interior. El vacío es un espacio necesario cargado de potencialidad de ser, una necesidad cotidiana que se manifiesta en múltiples maneras.

 

A partir del trabajo con objetos cotidianos (botellas, líquidos), la observación de los espacios que habitamos,... tratamos de familiarizarnos con el concepto del vacío, su medida y la importancia de su existencia, en contraste con la evidencia de la materia tan reconocible a simple vista. Posteriormente realizamos un ejercicio de tinta y encintado para diseñar un vacío. Esta primera actividad fue un aperitivo que sirvió para la toma de conciencia de la manera de pensar de un escultor. Sirvió para ver la diferencia entre la vía aditiva, frente a la vía sustractiva tan cercana a la escultura de bulto.

Tras una visita al caserio Zabalaga, donde nos detuvimos en uno de los alabastros y las grabitaciones de Eduardo Chillida, fuimos a la sala Pilar para realizar un ejercicio de una gran grabitación en equipo. Mediante una estructura auxiliar, visualizamos y habitamos el espacio y el vacío que queda entre los recortes y pliegues del papel. ¡Qué de cosas se puede hacer con lo que denominamos 'la nada'! 

 

Lotura ha sido una experiencia maravillosa, y nos sentimos afortunad*s de ser parte de la gran familia que trabaja en Chillida Leku. Hemos compartido experiencias con personas con un bajage personal difícil y no tan diferentes a nosotros, con un gran corazón y muchas ganas de compartir su experiencia y sabiduría vital con los demás.

Mila esker denoi!

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> Eman! / Pilotalekuak IAE

  

Con motivo de la exposición ‘Pilotalekuak. Construyendo el vacío’ que acoge el Instituto de Arquitectura de Euskadi, los sábados 29 de abril, 20 de mayo y 10 de junio, estamos levantando en el claustro del edificio diferentes configuraciones para el juego de la pelota vasca.

 

‘Pilotalekuak. Construyendo el vacío’ narra la historia de cómo la evolución de la pelota vasca no se entiende sin la arquitectura, y viceversa. La muestra viaja desde los primeros ‘pilotasoros’ hasta los grandes frontones de hoy en día, analizando las diferentes tipologías y su relación con los pueblos y ciudades del País Vasco. Todas ellas tan singulares y de diversos nombres, pero todas ellas ‘pilotalekuak’ -lugares para el juego de pelota, en euskera-. Y todas ellas con un único elemento en común: el vacío que construyen, el vacío necesario para acoger el propio juego.

 

 

Mediante la construcción de altas paredes con bloques de cartón, aprenderemos sobre la evolución de uno de los juegos tradicionales por antonomasia del País Vasco, en el que la arquitectura de sus muros y el vacío circundante darán lugar a variadas formas de juego, movimiento e inter-actuación en el espacio. 

La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de octubre. Puedes inscribirte a los talleres gratuitamente aquí. ¡Os esperamos!

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Sabadabadá_Ugarte


Ricardo Ugarte 'Estela'/ 1970
A lo largo de los siglos, las técnicas escultóricas han avanzado enormemente. Desde las primeras imágenes votivas, se han fundido los metales, tallado la madera y la piedra, para crear la escultura de bulto redondo. Se han juntado toneladas de hierro para llegar a las obras de hierro industrializado unidas por soldadura eléctrica. Los escultores sin embargo, aunque aparentan sólo, seguir explorando las relaciones constructivas de sus piezas de manera racional, explorando las relaciones entre el espacio interior y exterior de las piezas, hablando de la materia y de la luz, del vacío y del volumen, siguen desafiando las leyes físicas del equilibrio, creando hitos que nos conmuevan a los demás, estableciendo nuevamente el símbolo, como en los primeros tiempos de la humanidad.


Desde, la columna sin fin, de Brancusi, pasando por la transestatuaria oteiziana en Aranzazu, o sus estructuras livianas, la escultura cinética de Calder y demás, las esculturas actúan también hoy como modernos monolitos, como menhires del siglo XXI. La Estela de Ricardo Ugarte, de 1970, en la plaza del centenario de Donostia, nos recuerda con forma de escultura en la ciudad, cómo habitar un hueco. Ugarte nos atrapa la mirada, con una sucesión abstracta de módulos de acero en columna, que, a veces abiertos, otras no, ascienden hacia los cielos constructivistas, haciendo aparentemente caso omiso a la gravedad.


Con este taller de Sabadabadá, hemos jugado al equilibrio, con unidades modulares de cartulina, para crear interesantes esculturas en columna. Siguiendo las leyes de la Estela original, que hemos ido a visitar, escalar, habitar y traspasar, en la medida de lo posible, se crearon variaciones, de curiosas relaciones y sorprendentes espacios interiores, que una vez equilibrados, fijamos con grapas para retenerlo eternamente. Hemos aprendido del escultor que no esculpe, sus maneras constructivas, su vertical de pesos, como razón de ser de una obra que aspira a los cielos, aunque sean modernos.
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