> Maushaus loves Helsinki!

Foto: maushaus

Estos últimos días hemos tenido la suerte de visitar Helsinki y revivir las experiencias que trae consigo el viaje. Encontrarse con amigos, conocer muchas personas interesantes y caminar con plano a cuestas hasta que te duelen los pies.
Helsinki se presenta como una ciudad de mar, serena y silenciosa, sencilla, rigurosa y educada. Sorprende al visitante con su arquitectura granítica de gran porte y la tectónica extraordinaria de sus construcciones detalladas hasta el extremo. Al preparar el viaje, localizamos en el plano los edificios de los Aalto y los Pietilä, pensando que serían las referencias de los maestros, a no perderse bajo ningún concepto; y efectivamente con el transcurso de los días y las visitas, los ritmos y las proporciones exquisitas fueron llenando de color nuestros recuerdos de escuela y rellenándonos de esperanza de buena arquitectura, sin embargo más allá de los maestros, encontramos gratamente en todas las arquitecturas de Helsinki una obsesiva atención por el detalle, un control exaustivo de los materiales, a la japonesa, y la gana de sorprender amablemente al viandante, con todas y cada una de las esquinas de los edificios que dialogan para construir la urbanidad. Más allá de los estilos y de las épocas, los arquitectos finlandeses cuidan el orden, los espacios y el detalle, y como no, a las personas. A lo largo de nuestra breve estancia hemos sentido el calor de esta fría ciudad que nos ha abierto sus puertas de par en par. Hemos tomado infinitos cafés, con gentes muy dispares del pensamiento local, que abrieron sus corazones y sus hogares y hasta se dejaron besar, y con las que presumiblemente trabajaremos colaboracines en un futuro no muy lejano. Una de esas bellas personas es Jorge Raedó, fundador del proyecto What is A, que actualmente trabaja en una ópera con niños y lider indiscutible de la escena mundial, en lo que a arquitectura y el arte para niños se refiere. A pesar de sus clases de Suomi, y de su
Rakennetaan kaupunki!, agradecemos que siempre supo encontrar un hueco para charlar abiertamente y pasear la ciudad con nosotros. Hemos conocido también los entresijos de Arkki de la mano de su directora, Pihla Meskanen, que amablemente nos dejó participar de los talleres en inglés, de estos avanzados y nos animó a seguir en la línea de trinchera en la que nos hemos metido con los arkitxikis.
Así Helsinki, como todas las ciudades de mar en que hemos estado, comparte ese horizonte y esa visión de los límites, que invita a la introspección, y a pararse a reflexionar. Los finlandeses piensan mucho, leen mucho, comen mucho y beben mucho también. Están absolutamente linkados a la naturaleza y sus ciudades se fundan en ella, no se adornan de naturaleza; puedes ver animales en los parques e incluso ir a setas en medio de la ciudad. Hoy todavía se sorprenden con el viajero y te brindan ayuda si te ven perdido pos las calles. Merece mucho la pena ahorrar unos dinerillos y repasar el inglés, para caminar sus adoquines hasta que te duelan los piés. Kiitos Helsinki, moi moi!!
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